También entiendo que pone los pelos de punta ver a tanta gente, gente que no conoces de nada, que todos van de verde, con pijamas enormes y esos gorros tan raros, gente que deja de ser persona, y se pone esas mascarillas de aliens o de malos de pel·lícula. No importa que tengas cuatro añitos o que tengas ochenta. Da miedo entrar a un quirófano. Da miedo pensar en todo lo que podría pasar. Todo lo que podría salir mal. ¿Y si sangro demasiado? ¿Y si no puedo respirar bien? ¿Y si no se me duermen las piernas y siento dolor en la operación? ¿Y si me despierto y no me puedo mover? Esos miedos, terrores nocturnos, de película de terror, son normales, son totalmente comprensibles. Pero tienes que confíar en que me he dedicado a preveer todas esas posibilidades para que tú puedas olvidarte de ellas. Mi trabajo eres tú. No es tu enfermedad. No es tu pierna rota. O tu corazón enfermo. No es tu apéndice. O tus cataratas. No me preocupa solo que te dejes de operar. Me preocupa que estés bien.
lunes, 3 de agosto de 2015
Hola, soy tu anestesista, y voy a cuidar de ti.
También entiendo que pone los pelos de punta ver a tanta gente, gente que no conoces de nada, que todos van de verde, con pijamas enormes y esos gorros tan raros, gente que deja de ser persona, y se pone esas mascarillas de aliens o de malos de pel·lícula. No importa que tengas cuatro añitos o que tengas ochenta. Da miedo entrar a un quirófano. Da miedo pensar en todo lo que podría pasar. Todo lo que podría salir mal. ¿Y si sangro demasiado? ¿Y si no puedo respirar bien? ¿Y si no se me duermen las piernas y siento dolor en la operación? ¿Y si me despierto y no me puedo mover? Esos miedos, terrores nocturnos, de película de terror, son normales, son totalmente comprensibles. Pero tienes que confíar en que me he dedicado a preveer todas esas posibilidades para que tú puedas olvidarte de ellas. Mi trabajo eres tú. No es tu enfermedad. No es tu pierna rota. O tu corazón enfermo. No es tu apéndice. O tus cataratas. No me preocupa solo que te dejes de operar. Me preocupa que estés bien.
lunes, 30 de diciembre de 2013
Vivir con comida espacial. Enero de 2014, ¡Allá vamos!
Hace dos o tres semanas, un amigo mío me pasó este artículo para que le aseverase si lo que estaba leyendo era algo real o no tenía cabida:
http://www.vice.com/es/read/rob-rhinehart-no-piensa-volver-a-comer-en-su-vida
Me lo leí e investigué, de hecho me fascinó tanto que me pasé como cinco horas ratificando que, realmente, era posible, y SANO, llevar a cabo esta forma de alimentación. Que, en resumidas cuentas, consiste en:
"Soylent contiene todos los componentes nutritivos de una dieta equilibrada, pero sólo con un tercio de las calorías, libre de toxinas y de cosas cancerígenas que encuentras normalmente en tu almuerzo a la espera a matarte."
"una alimentación más económica, sana y rápida, un ciudadano estadounidense desarrolló una bebida especial, con la que ha sustituido a la comida."
"una solución perfecta para personas que no saben o no pueden comer, que no tienen tiempo para cocinar o que no disponen de los medios adecuados para comer fuera de casa. Su creador también afirma que es ideal para personas con problemas digestivos o alergias alimentarias."
Tengo varias amigas/os que o bien no tienen tiempo para ir a hacer la compra, cocinar, limpiar, y todo el gasto (luz, agua, productos) que esto conlleva o que tienen algún tipo de problema digestivo (gastritis crónica, colitis ulcerosa, alergias, intolerancias). Yo misma tengo colesterol genético.
Así que pensé que era una idea genial poder crear un alimento tipo "comida espacial" que llevase todo lo esencial sin los inconvenientes, y que además te hiciera ahorrar tiempo y dinero. Aunque, no nos engañemos, el Soylent original no es precisamente económico. Empecé a hacer cábalas. ¿Qué nutrientes necesitamos para vivir? Compuse mi propia fórmula sobre el papel para llevar a cabo un experimento nutricional. Consulté con un par de endocrinos y creé mi Frankenstain alimenticio hipotético.
Hasta aquí realmente todo había sido una pequeña investigación privada sobre si sería posible. Una vez determiné que sería posible y como empecé a buscar de dónde sacar los productos necesarios para configurar híbrido nutricional que no saliera por un precio exorbitado. Visité páginas de farmacéuticas y casas de dietas hospitalarias líquidas pero eran carísmas, así que decidí mirar por separado de donde sacar cada "ingrediente" al precio más económico. Hice una lista de la compra y salía por menos de 100 euros al mes. Claro que esto puede variar según tu peso, y gasto energético. Yo calculé las cantidades necesarias con respecto a mi peso (50-53 Kilos) y a un metabolismo basal totalmente sedentario (10 horas al día sentada estudiando el MIR). Quedaba la última fase, ¿Lo pruebo?
Este enero 2014 era el momento perfecto. No voy a hacer ningún gasto energético (estudio intensivo hasta el día del examen 01/02) y necesito perder el mínimo tiempo posible en actividades vitales colaterales. Así que dije: ¡Vamos allá! Y he decidido llevar a cabo el experimento durante este mes de enero, con mi compuesto nutricional tuneado y los suplementos para cubrir carencias desde el dia 02/01/2014 hasta el 01/02/2014. El día uno de enero es tradición en mi casa salir a comer fuera con mis padres y el dos de febrero me voy a celebrar el final de mi cautiverio con mis amigos a un japonés. Así que las fechas han venido rodadas.
Esto en realidad no lo contemplo como algo continuo, si voy a hacerlo todo un mes ininterrumpido es para poder valorar parámetros físicos pero en mi vida habitual solo lo veo como una alternativa cuando sea más práctico que la alimentación tradicional. Si bien le veo grandes posibilidades a la hora de subir o bajar de peso de forma muy fácil, ya que es cuestión de hacer números y adaptar las cantidades.
Obviamente esto no se puede hacer así a la valiente. Así que la semana pasada me hice unos análisis (todo perfecto excepto el colesterol, en el límite alto) y me haré otro al final del experimento. Además, como variables a controlar me he marcado:
1 Peso (no quiero subir ni bajar, ya que pretendo sustituir una alimentación normal no hacer una dieta).
2 Tensión arterial diaria.
3 Energía, sensación de cansancio.
4 Rendimiento académico.
5 Posibles efectos adversos.
6 Posibles beneficios colaterales (desintoxicación, reducción de acné, desaparición de migrañas, atopioas...)
En el momento que alguno de estos parámetros se salga de-mis límites experimentales abandonaré mi cruzada o revaloraré mi mix nutricional. Al final del mes me sacaré otra analítica para ver que tal ha ido y cada día os iré contando mi sensación subjetiva al respecto y cambios mediante las redes sociales, bien sea youtube, facebook o twitter, y por supuesto, el blog.
Estoy muy impaciente por empezar este experimento clínico.
¡Por la ciencia!
Texto completo en: http://actualidad.rt.com/sociedad/view/90597-bebida-sustituir-comida-eeuu
jueves, 15 de agosto de 2013
Relaciones toxicas
Relaciones tóxicas son aquellas en las que de una manera u otra, una o ambas personas involucradas terminan lastimadas física, emocional o psíquicamente.
Como saber si estás en una relación tóxica
Te da miedo o preocupación expresarte libremente.
Si lo pudieras poner en una balanza, pasas más tiempo sintiendo ansiedad o tristeza que felicidad y paz.
Desconfías de tu pareja.
Tus estados de ánimo dependen de cómo esté tu relación.
Tienes momentos de inmensa rabia o desesperación.
Eres abusado-a verbal, sexual o físicamente.
Sientes que das más de lo que recibes.
Entendiendo las relaciones tóxicas
Primero que nada, a ningún nivel y bajo ninguna circunstancia es sano quedarse en una relación tóxica. Si eres infeliz, debes tomar acción.Por otro lado, es importante entender el por qué nos encontramos con este tipo de relaciones, especialmente si tendemos a repetir el patrón.Como todo lo que vivimos, nuestras relaciones tienen un propósito superior. Este propósito incluye afectar a otro ser, ser afectados por ese otro ser y aprender lecciones sobre nosotros mismos y lo que vinimos a hacer en este plano. En este sentido, las relaciones pasan de ser una interacción entre dos personas, a ser un instrumento para el autoconocimiento y la superación espiritual.
Existen varias versiones de por qué caemos en relaciones tóxicas. Algunos creen que son almas gemelas o contratos kármicos que tenemos con otras almas y que venimos a sellar o cancelar. Hay quienes piensan que antes de encarnar en estos cuerpos, nosotros mismos (o nuestra alma) escoge vivir ciertas situaciones difíciles para aprender las lecciones que nos van a impulsar en el proceso espiritual que todos debemos recorrer. Y otros creen que dependiendo de nuestra evolución espiritual, se nos presentan más o menos oportunidades de superar obstáculos. Si ganamos la prueba, avanzamos y si no, nos estancamos. Las relaciones con otros son una de las pruebas más efectivas.
Aprendiendo de las relaciones tóxicas
Lo primero es observar nuestra relación honestamente y ser sinceros sobre la calidad de esta y lo que nos aporta.
Si vemos la vida en perspectiva – no desde el dolor o ansiedad que sentimos en este instante, sino desde una escalera donde avanzamos paso a paso – cualquier cosa que estemos viviendo en este momento tiene una razón de ser superior a nuestra experiencia terrenal.
¿Si estuviéramos completamente seguros de que lo que estamos viviendo es sólo una prueba que, si superada, nos llevará a momentos y lugares mejores, cómo viviríamos el presente? ¿Si entendiéramos que el dolor o problema que enfrentamos hoy es sólo un punto diminuto en un universo de posibilidades, le otorgaríamos la misma importancia? ¿Nos aferraríamos a él?El dolor es parte de nuestro camino. Es inevitable. Es parte de la experiencia humana. Sin embargo, viene y va. Pasa. Y esa es la primera cosa que debemos recordar cuando nos enfrentamos a una situación dolorosa. Esto también pasará.Segundo, el control es nuestro. Imaginemos ese poder! Todo lo que queremos, lo podemos tener. Pero tenemos que explorar a fondo primero nuestras opciones y no dejarnos llevar por caprichos del corazón o de la mente. Si ya estamos en una relación tóxica, es nuestra decisión – solo nuestra – aprender de ella y superarla.
¿Qué podemos aprender de una relación tóxica?
Depende de nuestro camino y propósito. Puede ser el amarnos a nosotros mismos, el perdonar, el manejar la rabia y la frustración, el evitar la tentación, el encontrar la conexión cósmica en toda relación terrenal… En fin, muchísimas cosas! Pero sólo nosotros podemos encontrar la respuesta a nuestra situación.
Lo importante es sin embargo entender que no tenemos por qué quedarnos en este tipo de relación y que estaremos bien cuando la terminemos. Siempre y cuando veamos las cosas desde la perspectiva espiritual – como prueba y aprendizaje – el dolor momentáneo de la separación pasará a un segundo plano, y la fuerza y sabiduría que ganaremos será lo principal.
Fuente:
http://nuevaera.about.com/od/Vida/a/Entendiendo-Y-Dejando-Las-Relaciones-Toxicas.htm

